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Querida Comunidad Universitaria:

Este 2014, los lasallistas conmemoramos el tricentenario de la carta que los principales Hermanos de las Escuelas Cristianas enviaron a Juan Bautista de La Salle, pidiéndole regresar de la colina de Parmenia a París, para hacerse cargo nuevamente de la sociedad educativa por él fundada. “Señor, -sentencia el texto- le rogamos muy humildemente y le ordenamos, en nombre y de parte del Cuerpo de la Sociedad, al que usted prometió obediencia, que vuelva a asumir de inmediato el gobierno general de nuestra Sociedad”.

También este año, se efectuó en la ciudad de Roma, el 45° Capítulo General de nuestra Congregación, que abre una nueva etapa llena de desafíos que tendrán que ser asumidos por el movimiento lasallista, a través de consideraciones profundas y sistematizadas para redescubrir el Carisma del Señor de La Salle.

En el marco de este significativo contexto para nuestra Asociación, cumplo mi tercer año de gestión al frente de la Rectoría de la Universidad La Salle y a través de este Comunicado, informo a todos ustedes de las principales acciones emprendidas y logros alcanzados en el período 2011-2014.

Antes que nada, reitero mi convicción de ser solo el portavoz de la Comunidad de nuestra querida Universidad. Comunidad que siempre ha demostrado su compromiso y vocación a la Misión Educativa Lasallista. Valoro su trabajo y espíritu de renovación ante la conciencia de afrontar los retos que, con la mirada puesta en el cenit del futuro, nos demanda proporcionar una mejor formación de nuestros estudiantes para otorgarles la esperanza de una vida mejor.

Inicié este período de rectorado con la certeza de que la universidad es la institución social que está llamada a ser la fragua donde se forja la humanidad. Por lo tanto, su nivel académico debe estar acorde a las competencias que, a los estudiantes les serán exigidas en su desempeño profesional y esta imperiosa necesidad, requiere de docentes preparados al más alto nivel, para generar y transmitir conocimientos, que sean líderes expertos en desarrollo profesional, en procesos formativos basados en la generación del conocimiento, pero sobre todo sean verdaderos ejemplos en valores humanos.

Entonces mencioné que la universidad debía ser un espacio humano donde se enseñara a trabajar colaborativamente a sus integrantes, ya que la acción solitaria limita al individuo y lo condena al egoísmo, de aquí la exigencia hodierna del enfoque educativo centrado en la inter-disciplina, la multi-disciplina y la transversalidad, para expandir las cualidades y dones que todas las personas poseen, motivando la comprensión del conocimiento humano que haga emerger todo tipo de inteligencias y desarrollando la conciencia social.

Querida Comunidad de La Salle. Nos falta mucho camino por recorrer y los retos nos exigen el acopio de todo nuestro talento y espíritu de participación. Hasta el día de hoy, hemos realizado un excelente trabajo en favor de nuestros estudiantes y de la propia comunidad universitaria, debemos sentirnos orgullosos de las metas alcanzadas y de los logros institucionales.

No obstante, soy consciente del reto que implican los profundos cambios que en la actualidad afectan al mundo de la educación, y la Misión Educativa Lasaliana no es ajena a esta exigencia. Requerimos de una comprensión actualizada de nuestro Carisma y una renovada solidaridad entre nuestras comunidades educativas. En la Universidad La Salle afrontaremos con puntualidad los signos de los tiempos que vivimos, ya que nuestra cartera tiene un cúmulo de proyectos y tareas por desempeñar, encaminados a ofrecer una mejor formación a los jóvenes y adultos que confían en la educación lasallista.

Agradezco desde mi corazón, el desempeño que en comunidad han practicado todos los colaboradores de la Universidad: los académicos, los administrativos, el personal de apoyo y los directivos; así también a los egresados y miembros honorarios que participan en diferentes reuniones colegiadas; sin la participación profesional de todos, este proyecto no sería realidad.

Agradezco en todo momento a nuestro Padre Trinitario, su guía Evangélica en nuestro caminar para atender con responsabilidad el compromiso educativo adquirido con los jóvenes y con la sociedad. Agradezco al Señor de La Salle su santa intercesión, para situarnos en la responsabilidad de confiarnos hoy el destino de nuestros estudiantes, porque como dice san Lucas en su Evangelio: “Al que mucho se le da, se le exigirá mucho y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

Indivisa Manent

Dr. Enrique A. González Álvarez, fsc
Rector